Un palacete con historia.
Un refugio con alma.
La Casa de los Coy fue construida a mitad del siglo XVIII por una de las familias nobles más influyentes de Mula, la familia Coy. Situada en el corazón del casco antiguo de Mula, esta residencia barroca ha sido testigo del devenir de diferentes familias y generaciones, como los Zapata, los Borrajo y los Valcárcel, conservando su esplendor y carácter durante más de dos siglos.
Nuestro hotel boutique nace en 2020 del sueño de sus actuales propietarios, Luisa Rubio y Manuel Pérez, de devolver a la vida este antiguo palacete señorial y reconvertirlo en un alojamiento con alma, conservando los elementos originales y poniendo en valor cada detalle arquitectónico, a la vez que incorporando comodidades actuales sin perder la esencia del lugar.
Somos un proyecto familiar que cree en el valor de lo auténtico, en los pequeños detalles y en ofrecer una experiencia cálida y personalizada. Queremos que cada huésped sienta que ha encontrado un lugar especial, con historia y con corazón, donde compartir esos momentos tan especiales de la vida.
Personas que hacen hogar
La Casa de los Coy nació del sueño y esfuerzo de sus propietarios: recuperar una antigua casa familiar, darle nueva vida y abrir sus puertas al mundo como un lugar con alma. Pero este proyecto, lleno de historia y emoción, no sería lo que es sin las personas que lo hacen posible cada día.
Detrás de cada habitación preparada con mimo, cada detalle cuidado, cada bienvenida cálida o cada plato servido con esmero, hay un equipo comprometido, cercano y generoso. Un equipo que cree en este lugar tanto como nosotros, y que aporta algo esencial: calidez humana.
En La Casa de los Coy no solo restauramos paredes; construimos un espacio de encuentro. Y ese encuentro cobra sentido gracias a quienes lo sostienen con su trabajo, su energía y su sonrisa.
Gracias a todo nuestro equipo por ser parte de esta historia.
Gracias por hacer de esta casa, un hogar para todos.
En el sótano de La Casa de los Coy se esconde un tesoro del siglo XVII: la antigua bodega de la familia Coy.
Originalmente destinada a la elaboración artesanal de vino y al cuidado de los animales, hoy renace como un espacio gastronómico único, donde tradición y sabor se dan la mano, nuestro Restobar La Bodega de los Coy.
Un entorno con muros de piedra, techos abovedados y luz tenue que conserva intacta la esencia de su pasado. El lugar perfecto para disfrutar de una reunión con tus seres queridos, en un ambiente acogedor y tranquilo.
La Casa de los Coy es mucho más que un alojamiento: es una casa con historia. Sus muros comenzaron a levantarse a mediados del siglo XVIII, cuando fue construida por una de las familias más ricas e influyentes de Mula, la familia Coy, cuyo apellido sigue dando nombre a este lugar.
A lo largo de los siglos, la casa ha sido testigo del paso del tiempo y de la vida de muchas otras familias que la habitaron, cada una dejando su huella, su memoria y su forma de entender el hogar. Generaciones enteras han caminado por sus estancias, han celebrado, trabajado y vivido entre estas paredes que hoy vuelven a abrirse con un nuevo propósito.
La restauración ha respetado esa herencia, conservando la esencia de la casa original y combinándola con el confort actual. Aquí, lo antiguo no se borra: se cuida, se pone en valor y se comparte.
Porque hay lugares que no se construyen, se heredan.
Y La Casa de los Coy es uno de ellos.
La Casa de los Coy se encuentra en una ubicación privilegiada: en la esquina entre la calle Boticas y la calle Poncio, justo al lado de la Plaza del Ayuntamiento de Mula, en pleno casco histórico de la ciudad.
Desde aquí, todo queda cerca. Basta con salir a la calle para comenzar a descubrir Mula a pie: sus plazas y callejuelas con historia, edificios emblemáticos, comercios locales, bares tradicionales y rincones llenos de encanto que invitan a pasear sin rumbo y sin prisas.
Alojarse en el corazón del casco antiguo permite vivir la ciudad de una forma auténtica, sentir su ritmo diario y empaparse de su cultura, su patrimonio y su hospitalidad.
Un punto de partida perfecto para conocer Mula caminando, como se debe conocer: despacio y con los cinco sentidos.